Mr.Zinc, Mister Zinc, MrZinc, cinc, zink, think, thing…
Nunca se me ocurrió, cuando decidimos llamarnos así, que iba a dar tantos problemas el señor Zinc.
Las distintas grafías posibles y las confusiones fonéticas (siendo la más habitual “Mister Think”) hacen que no sea tan obvio como pudiera parecer encontrarnos en un buscador de Internet. A ese respecto, espero que este post ayude un poco a redirigir a despistados; pero el asunto me ha llevado a recordar el origen de nuestro nombre.
Sin ser una historia especialmente glamourosa, como las del tipo “…y en sueños se me apareció una rana gigante que me dijo que desde entonces nos llamaríamos…”, lo cierto es que marcó un punto de inflexión en nuestra pequeña historia. El momento fue cuando el proyecto Imagina en formato eléctrico tocó fondo abruptamente al dejarnos tirados nuestro casi recién estrenado batería, por motivos personales. Eso supuso no sólo la pérdida de un estupendo instrumentista, sino del equipo que usábamos y del local de ensayo (su casa). Nos encontramos de repente ante una encrucijada cuyas alternativas eran evolucionar o morir, y convocamos gabinete de crisis el día en que se suponía que íbamos a ensayar con banda…
Jose y Nacho colgaron de nuevo las eléctricas, yo dejé el bajo (con todo el dolor de mi corazón) y quedamos para hablar en una cervecería de Majadahonda. Ya no recuerdo bien el orden de acontecimientos, pero sé que tomamos la decisión de, en lugar de buscar otro batería, local, etc, apostar en serio por el formato acústico, y eso implicaba empezar a componer. Tampoco sé si fue una idea que surgió ese día el que el cambio de objetivos implicaba un cambio de nombre, pero el hecho es que un poco después, en uno de los incontables trayectos diarios que yo realizaba entre Madrid y San Sebastián de los Reyes (o puede que fuera yendo al barrio de Jose, qué más da), llené una hoja de mi cuaderno (en el que estaba intentando también escribir letras para el grupo) con distintos nombres que se me fueren ocurriendo a lo loco. Como podéis ver en la imagen, simplemente me dejé llevar…

Y, en una reunión posterior, también en Majadahonda, se planteó el tema de seguir llamándonos Imagina y les enseñé la lista que había hecho a Jose y a Nacho. Aunque pueda parecer una adaptación sensacionalista de la realidad, lo cierto es que fue un flechazo. No teníamos prisa, podría no habernos gustado ninguna de las ideas pero, espontáneamente, los tres elegimos sin dudarlo el mismo nombre: Mr.Zinc . Era corto, sonoro, visualmente atractivo, recordable y fácil de pronunciar tanto en inglés como en español.
Aunque ahora pienso que tal vez podría haber resultado un poco más sencillo de escribir!
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